Reales I

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Estoy muy cansada…
No quiero seguir…
¿Hace cuanto que estoy escapando? ¿De qué me escapo?
El cansancio me hizo olvidar hasta mi nombre, la sed mi destino, el hambre mi pasado.
¿Si ni siquiera se de qué me escondo, para que sigo? ¿Si no sé qué tengo que hacer, para que lo hago?
Salgo de la cueva en la cual me refugio. Me pesa la cabeza y las extremidades, mi ropa está completamente sucia, y siento como si las bolsas bajo mis ojos fueran de arena. Mis manos están completamente lastimadas, sin un lugar intacto de rasguños.
Me siento una mujer de las cavernas, pero en el fondo sé quién soy. Me siento en una roca y pienso…
¿Quién soy? Ya me olvidé.
¿Qué hago acá? Si tan solo supiese…
¿A qué le temo? A Él.
¿Quién es Él? Si tan solo supiese…
Las respuestas no cambian. Algo en mi mente está sellado. Bueno, mi mente está sellada, con una firma, como la marca al agua, que dice Él.
Yo no soy de ellos… ellos no me quieren… Él me busca…
¡¡¡BASTA!!!
Mi mente se debate consigo misma. Frases por el estilo cruzan y se calla a si misma. Quiero negar, quiero olvidar… pero a la vez quiero saber que sucede.
-          ¡AHÍ ESTÁ! – gritan unos hombres detrás mio.
-          Hay… no…
Corro hasta dónde puedo, pero el cansancio era demasiado. ¿Hacía cuanto que no bebía o comía algo? No recuerdo la última vez que lo hice, como tampoco recuerdo mi último descanso…
Me rindo inconscientemente. Mi mente se desmaya. Me caigo al suelo. A quien le importa… si de todos modos… no quiero seguir…
Entonces un fuerte olor acalla todo pensamiento.
Perdón má…
Te decepcioné…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me recuerda a la caverna de platon.... esta piola

Unknown dijo...

es muy bueno, tengo intriga, me acuerdo de leer esto en clase, me gusta mas ahora. Seguila porque esta bueno.