La Chica de Pelo Negro II

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Rory tenía terror de sacarse el traje. No sabia si el aire de aquella superficie era respirable y si las criaturas no tendrían alguna cosa que fuese contagiosa. No quería ser una de ellos. Prefería la muerte antes de ser un Parásito. Ella sabía que en el fondo aquella gente se podía salvar… pero debía tener cuidado. El parásito era algo mas contagioso que la gripe y mas letal que el veneno. Te torturaba hasta la muerte. Te sacaba hasta el último atisbo de personalidad hasta volverte alguien desquiciado. Hasta ser un asesino, un transmisor. Tu piel se iba como un perro mojado, te quedabas con tus músculos al descubierto.
Rory se mantuvo lo mas alejada posible. La habían mandado como espía a aquellos parajes, a observar el comportamiento de los parásitos y descubrir como desenvolverse entre ellos…
Ella era sin duda la indicada para aquel trabajo… pero su desagrado hacia aquellos seres llegaba demasiado lejos.
Recordaba su hermano, Conan, quien había sido atrapado por aquel horrible ser. Lo vió transformarse de a poco hasta que no le quedo otra opción pero la de llevarlo con el resto de los suyos. Fue la decisión mas dura que tuvo que tomar…
Intento acercarse un poco, para escuchar lo que hablaban. Estaba escondida detrás de un sillón, cuando vio una sombra y una risa extraña. Sintió que su corazón latía a toda velocidad. La habían descubierto. Tenia que correr antes de que intentaran algo que la contagiara…
-         - Vos eras Siara, ¿no?
Ciara saltó sobresaltada, preparada para correr como si fuese Rory. Se quedó mirando a la chica. Había algo en ella… estaba vacía. Algo en sus ojos le dio la impresión de que aquella chica podría adaptarse a cualquier lado por ser como una jarra vacía: depende el lugar se llenaba con algo distinto.
Sintió asco. Pero que mas daba, lo usaría a su favor.
-         - No.
-       -   Aah… perdón… es que estaba viendo todos los del retiro y solo me faltaba una chica con ese nombre para hablar, y como no te reconocía…
-         - Es que se pronuncia “Kira”.
-         - Aaah...
La idea de usar a la chica vacía a su favor se desvaneció en un instante. Ya se había aburrido. Frunció los labios y asintió mientras se alejaba de ella.
Se sentó en el sillón mas alejado posible. Era horrible eso… todos se conocían del colegio, de la vida, o se acababan de conocer y ya actuaban como mejores amigos. Era tan aburrido que a Ciara le daban ganas de vomitar.
Solo había una cosa buena: la mayoría se divertía tanto que ni se percataban de su existencia. Si… podría sobrevivir a esto… solo una semana…
Alguien se sentó a su lado, pero ella no se dignó en devolverle la mirada. No  tenía ganas de invitar a alguien a una conversación. Sin embargo, además de la calidez que sentía a su lado, percibió un olor que no había sentido antes. Era como una mezcla de algo limpio y de un perfume que le encantaba. El olor solo la obligo a voltearse a verlo.
Con cuidado para que no la note, miró al chico con el rabillo del ojo y sintió como si su corazón se saliera de su lugar de lo fuerte que latía. Intentó mantener su respiración normal y se obligó a ver a otro lado. Acababa de desmentir a Brianna.
Encontró a alguien que parecía haber salido de un libro.
Hizo un repaso mental de aquel chico como para estar segura. Pelo rubio oscuro, ojos verdes también oscuros. A simple vista le hacía acordar a Lucas de Medianoche. Era bastante mas alto que ella, y aunque la mayoría de las chicas lo hubiesen visto como demasiado flaco, para ella tenia cierta gracia.
Notó que para mirarlo y decirle algo debía armarse de valor, lo cual la asusto. Si bien ella odiaba sociabilizar, no era tímida. Simplemente no quería tener que dejar su impulsividad a riendas sueltas. Entre que no le gustaba la gente en general, porque nunca había conocido a una sola persona que no intentase ser como el otro, y que no tenía filtro cuando se trataba de dar su opinión, Ciara decidía que mejor no decir nada que dañar a alguien. Por mas falso e insoportable que le pareciera. El hecho de que no le importaba la gente lo hacía fácil para hablarles… pero no era la opinión que tenían de ella, eran las múltiples que ella tenia de los demás. Se sentía culpable.
Cuando lo miró se dio cuenta de que él estaba escuchando la charla que había por ahí cerca, pero no participaba. Estaba solo, como ella. Por una razón que ella no supo, Ciara empezó a imaginarse a aquel extraño como un personaje de sus historias. En sus historias, aquellos que luchaban contra los parásitos usaban unos uniformes rojos enormes, que, para hacerlo un poco mas cómico, a Rory le quedaba muy holgado. Se lo imagino a el así vestido y no pudo evitar el reírse por lo bajo.
Entonces notó que la estaba mirando, lo cual le dio mas gracia aun. Tuvo que voltearse para no reírse de él en su cara. Para la buena suerte de Ciara, parecía que le había sonreído y no que se estaba burlando de él. Le sonrió de vuelta.
-         - Hola. – dijo en un tono de voz muy bajo.
Ella lo miró por un instante, medio tildada. Sonrió.
-         - Hola.
Para su decepción, él no respondió de vuelta. No preguntó su nombre ni nada. ¿Y si era ella la que tenía que seguir la conversación? Se puso nerviosa, pero al ver que él ni se percataba de su existencia se encogió de hombros y siguió en la suya.
-         - Eeeeeeeh, mirate, la única mina por acá. – escuchó a una voz de chico decirle.
Lo miró. Era fácil tres cabezas mas alto, con una gran contextura, y aunque no fuese de su agrado, tenia una sonrisa amplia y simpática. Inspiró con fuerza y miró a su alrededor para ver que tenía razón: todas las chicas se reían como histéricas en el otro lado del salón. Ella estaba sola en una esquina donde estaban todos los chicos. Mejor.
-         - Eso parece. – contestó con una sonrisa forzada.
-         - Soy Juan. – dijo, acercándose para darle un beso.
Horrible costumbre argentina. Odiaba saludar con besos, en especial si era un desconocido. Se alejo y le estrechó la mano.
El la miró sorprendido y se empezó a reir. Le estrecho la mano con tanta fuerza que ella casi sale volando y se sentó a su lado, dejándola apretada entre el chico Lucas y él.
-         - ¿Y como te llamas, pecosa?
-   - ¿Pecosa? No sos muy bueno empezando amistades, Juancho. – dijo ella con una expresión falsa de desaprobación.  – Soy Ciara.
-          ¿Kira? Naa… dame la death note, hija de puta.
Al escuchar esa mención de uno de las series que a ella mas le gustaba le sonrió. Bueno… no estaba tan mal esto de sociabilizar. Era raro encontrar a gente que le gustaran las mismas cosas, y aunque el anime no fuese la principal cosa que ella viera, era una que le encantaba.
Creo que puedo sobrevivir…
Ciara se rio y sacudió su cabeza.
-         - Ojala tuviese la death note, tengo bastantes nombres para poner ahí.
-        -  Entonces creo que mejor llevarse bien con vos… no sea cosa que me ponga en contra a la justiciera. – le sonrió – Ahora, hablando en serio, ¿Cómo se escribe tu nombre?
Ciara le deletreo su nombre.
-         - Ah… nada que ver.
-       -   Es un nombre irlandés, acá se pronuncia cualquier cosa. No hay nada mas molesto que cuando alguien se me acerca y me llama Siara.
-         - ¿Sos de allá?
-         - Si.
-         - Aaaah, mi primer amiga extranjera. – dijo mientras la abrazaba.
Alerta, incómodo, alerta, incómodo.
-         - ¿Conociste a mi amigo? – preguntó señalando al chico Lucas – Es medio parco… pero es copado.
-         - Lo saludé y ahí quedamos. – contesté mientras aprovechaba el momento para mirarlo detenidamente. Era… lindo.
-         - Uuy, chabón, no podes dejar a una piba asi, tenes que darle charla.
-         - ¿Y qué querés que le diga? – preguntó, notablemente molesto.
Creo que no le caigo bien… pensó ella.
-         - Algo, podrías haberle preguntado el nombre.
-         - No importa. – intervino Ciara – Soy Ciara, un gusto. – le extendió la mano.
El la tomó, pero no contesto.
-        -  El aburrido es Leo. No le hagas caso, es simpático cuando quiere.
-         - Aah, veo que no quiere ser simpático conmigo.
-         - Exacto. – respondió Juan riéndose.
Leo, bastante irritado, se levanto y se dirigió a otro lado.
-         - Disculpalo, no esta de muy buen animo.
-       -   No… lo noté. – Ciara inspiró hondo – Y decime… ¿Soy a la única a la que arrastraron acá?
-         - ¿Arrastrar?
-        -  Si… mi vieja me trajo porque decía que no tenía amigos ni vida y que tenía que salir mas… es muy pesada.
-     -  Aah, si, se como es eso. A mi me pasó igual, pero a mi me arrastró Leo para que pudiese hacer algo con mi vida. – se rieron los dos – Aunque yo creo que era mas para acompañarlo.
-         - Por lo que veo él necesita más que vos el hacer algo de su vida.
-         - No… es que creo que lo pusiste nervioso.
-         - Vamos, no se su nombre entero, no puedo anotarlo en mi death note.
-         - Estas loca, ¿sabias? – se rio.

Y así Rory se acercó al parásito… para ver que no era lo que creía. 

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