- Y. entonces,
señorita, nunca me dijo su nombre. -preguntó Black, abrazándola con la mirada.
Angélica lo miró, sabía que era más que estúpido lo que estaba haciendo, el estar caminando, lo más tranquila, tomada del brazo con un extraño, con alguien que hacía que perdiera todo dolor, pero no la conciencia. Alguien de quien solo sabía el nombre.
Dudó. ?Era correcto darle su nombre a un desconocido?
Angélica lo miró, sabía que era más que estúpido lo que estaba haciendo, el estar caminando, lo más tranquila, tomada del brazo con un extraño, con alguien que hacía que perdiera todo dolor, pero no la conciencia. Alguien de quien solo sabía el nombre.
Dudó. ?Era correcto darle su nombre a un desconocido?
Acaso importaba?
- Angélica. Angélica Dreker. -respondió, simple.
El sonrió ampliamente, como si lo que ella le contara fuese una gran noticia, dejando ver las hileras de dientes perfectos, a excepción de un par rotos.
- Y decime. que es lo que querés olvidar?
Angélica siguió caminando, mirando al frente, sin perder su compostura esta vez. Su mente estaba en blanco, pero se sentía una filósofa por la nada y la paz que pasaban por esta.
De repente, lo miró con total tranquilidad.
- Lo que hay que olvidar es para no recordar.
- Angélica. Angélica Dreker. -respondió, simple.
El sonrió ampliamente, como si lo que ella le contara fuese una gran noticia, dejando ver las hileras de dientes perfectos, a excepción de un par rotos.
- Y decime. que es lo que querés olvidar?
Angélica siguió caminando, mirando al frente, sin perder su compostura esta vez. Su mente estaba en blanco, pero se sentía una filósofa por la nada y la paz que pasaban por esta.
De repente, lo miró con total tranquilidad.
- Lo que hay que olvidar es para no recordar.
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