Aborto

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Un grito acalló a los cientos de alumnos provenientes de toda la primaria, que jugaba en las escaleras aquel día gris y lluvioso. Los alumnos se peleaban por llegar antes a ver que sucedía y un desfile de gente entraba al baño a ver lo que sería un acto de máxima crueldad. 
¿Quién diría que algo así pasaría en un día donde todo el colegio estaría ahí? Las chances de ser descubierto eran… demasiadas.
En una esquina del baño de mujeres de secundaria, Vicky Gutiérrez estaba tirada en el suelo, las lagrimas manchando su rostro, mientras sus compañeras la consolaban, extremadamente impresionadas.
La gente quería saber que había causado semejante desastre, aunque pocos llegaron a ver, ya que al poco tiempo la directora hecho a todos, con una lágrima cruzando su rostro, ahora pálido por la impresión, cerrando la puerta del baño.
Llamaron a la policía, al hospital, pero poco se pudo hacer. Para el mediodía todas las alumnas mayores de once y las profesoras fueron retenidas por la policía. Todos estaban desesperados.
Cuando el detective Federico Véneta entro al baño donde todo había empezado, se dio el susto y la depresión de su vida.
En el tacho de basura del baño del medio había un bulto rojo goteante. Sus dedos minúsculos colgaban del tacho, chorreando sangre.
Véneta se pregunto quién pudo haber sido la desalmada que dio luz a su bebe y lo dejo ahí, recién nacido, en algo como el baño de secundaria.
No podría ser un caso difícil, pero si duro.

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