Reino Perdido 2

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Los ojos se me cierran contra mi voluntad. Sin embargo, aunque mi mente se desvanecía, me sentía feliz en ese momento. Todo parecía haber pasado, pero a la vez no había pasado nada, aunque en esa nada logré ganarme a Caramelle. Y ahí la tenía, preocupada por mí, rodeándome con sus brazos después de haberme dicho que me amaba y que llorara por mí. Mi ego se hinchaba, tanto como mi emoción por el momento casi perfecto, siempre y cuando no contáramos el dolor del corte que me había hecho. Era libre, y tenía lo que quería.
Ya estaba…
Entonces cerré los ojos y me dejé llevar por la presión que ejercían mis párpados, no sin antes notar que Caramelle también se dormía sobre mí.
¿Cuánto tiempo habré dormido? Era imposible saberlo, pero no me importaba. Era raro, toda evidencia de lo que había pasado en el antiguo palacio parecían haberse desvanecido. Estaba recostado en mi cama, al lado de Caramelle (lo único fuera de lugar y que me sorprendió, para bien), estaba en perfectas condiciones físicas, como si nunca me hubiese clavado la espada de almas para matar a Roy…
Entonces me preocupe, ¿y si seguía vivo? ¿Qué le pasó, al final, a Seth? ¿Lo había asesinado?
La culpa me invadió, no era como si nunca hubiese querido matar a Seth, después de todo, lo odiaba, y en el último tiempo que parecía querer intentar algo con Caramelle más aún. A pesar de eso, me dí cuenta que ahora era un asesino. ¿Lo era aunque estuviera poseído? Quizá fuese un sueño, como no había marcas, talvez cuando saliera de mi cuarto a desayunar, ahí estaría, con su cara de idiota afeminado de siempre…
Pero algo en mí sabía que era cierto.
Pero… ahí estaba, y a medida que veía como los ojos de Caramelle se abrían, lentamente llenos de dudar que parecían gritar en un disimulo incoherente. La observé algo absorto, me divertía como una persona que reclamaba respeto y creía ser fuerte pudiera parecer tan vulnerable y tierna… como una nena. Aunque esa impresión no duró, porque en cuanto me miró, sus ojos perdieron esa vulnerabilidad. Ahora parecían de una fiera, sus preguntas seguían ahí, como si estuviesen escritas en papel, estaba preparada para atacar, pero en cuanto se dio cuenta de que era yo (o eso quería creer), dejó esa mirada de alerta para dedicarme una enorme sonrisa, llena de ilusión y cierta alegría que me avergonzaba. ¿Por qué se sentía tan feliz de verme? No pude evitar que cierto rubor se asomara, y me avergoncé aún más, eso no era algo muy de hombres, era lo que aparecía siempre en esas novelas que mi mama leía tanto. Supliqué, para no perder la reputación que inútilmente creía haber formado, que ese ligero rubor fuese imperceptible para la vista de la chica. Le devolví la sonrisa, pero débilmente.
-                 ¿Te gusta lo que ves? – pregunté en broma, aunque no me disgustaría saber la respuesta… siempre y cuando no fuese un “no”.
-                 No tenes idea. – respondió con sarcasmo. Sacudí la cabeza reprimiendo una risa.
-                 ¿Soy yo o estamos en mi cuarto? – no podía evitar el nerviosismo, y en cierto punto la emoción, de estar solo en mi cuarto. Sacudí nuevamente la cabeza para sacarme toda idea antes de que llegara.
-                 Si este es tu cuarto, dejame decir, tengo miedo. – bromeó ella.
-                 No está tan mal… - me quejé mientras ella se levantaba.
Podía ser que mi cuarto estuviese desordenado, pero… ¿Qué importaba mientras me encontrara en ese desorden? Además, no se podía ver mucho la ropa y las cosas en el suelo… Entonces recordé lo que me había dicho una vez mi madre: deberías ser más ordenado, las mujeres se espantan con el desastre y la posible mugre que hay en cada lugar por el cual pasas. ¿Caramelle en serio se asustaba al ver mi cuarto? Me volví a poner nervioso, aunque lo ignoré.
-                 ¿En serio? – pregunté, odiándome por dejar que el miedo se reflejaba en mi voz. ¿Por qué quería tanto asegurarme de que Caramelle no se decepcionara de mí?
-                 En realidad, no. – el revoltijo en mi estómago desapareció, aunque volví a sorprenderme cuando ella rió, con esa risita armoniosa que usaba cuando alguien parecía lento de comprensión, que linda… sacudí devuelta la cabeza, esa voz era molesta – Yo también soy muy desordenada…
La duda fue algo que pude explicar con facilidad: se estaba preguntando si era así. Aunque al toque, cambio su semblante de duda por uno más fuerte, de decisión.
Entonces me miró, con otra mirada, era una de duda, de miedo…
-                 ¿Cómo llegamos acá? – preguntó. ¿Sus dudas no terminaban nunca?
-                 No se, pero… me alegró.
Entonces la acerqué a mí. No entendía de donde sacaba el valor para hacer esas cosas, aunque cuando ella se dejaba llevar, luciendo nuevamente esa mirada ingenua, el valor era algo al alcance de la mano.
La besé. La pregunta que resonaba desde que la vi haciéndose la dormida el momento en que la conocí, parecía aparecer como una promesa de explicar la aceleración de mis latidos: ¿Cómo hace para volverme loco? Odiaba admitirlo, pero así era, me volvía loco, aunque no de una manera estúpida, o eso quiero creer.
Cuando bajo mi mano por su cintura, se escuchó unos golpes bruscos llamando a la puerta.
-                 ¡Chicos! ¿Están ahí? – era la voz de Yukari. ¿Justo en ese momento tenía que interrumpirnos? Me separé a regañadientes, negándome a mirarla a Caramelle, por orgullo inútil, aunque no sabía si se podía llamar orgullo.
-                 ¡Yuki! – respondió ella una vez que pudo reordenar sus pensamientos.
Se levantó para abrirle a mi hermana, la cual parecía hablar sin cesar. No le hice caso, tenía cosas más importantes que los problemas de una nena de ocho años, cosas como lo que le paso a Seth, lo de Roy, pensar que haríamos ahora Caramelle y yo, y saber como seguían las cosas entre nosotros.
Caramelle en cambio la miraba a Yukari como si le estuviese contando sobre un asesinato que investigó un detective famoso. Tenes que dejar las novelas policíacas me dije a mí mismo a mis adentros mientras me dirigía a la puerta, y sin pensarlo dos veces ni avisar, le cerré la puerta en la cara a mi hermana, que se quedó sin palabras del otro lado. Reprimí la risa e intenté acercarme de nuevo a Caramelle, pero esta me esquivó incluso antes de que me moviera y me miró con un desagrado fulminante. ¿Acaso todas sus emociones eran tan extremas?
-                 Sos un idiota, ¿no te das cuenta de lo que dice? – preguntó, saliendo de mi cuarto.
Salí con ella sin decir más palabras, porque de todos modos no tendría nada más que hacer si me quedaba ahí solo. Pensé en el libro que me había dado mi padre para mantenerme entretenido un día que tenía gente de Agatha Christie, pero ya me lo había terminado. Los casos de esa autora eran bastante interesantes, aunque no me entretenía tanto releer algo, por más bueno que fuese.
Así que, mientras ellas dos se sentaban en las sillas del comedor, yo me senté en uno alejado, cerca de una ventana oscura, aturdido por la voz chillona de mi hermana.
Capté palabras al azar: collar, joyas, recuerdos, ponis, Seth…
Seth… no aguantaba la culpa de haberlo matado. Fue Roy, fue Roy me obligaba a creer, aunque el nudo en la garganta no hacía mas que sentirse con mas presión, ahogándome por poco, haciéndome sentir una horrible sensación de arrepentimiento, algo que rara vez sentía yo.
Estaba luchando con los estúpidos sentimientos de remordimiento cuando oí la voz de mi hermana aún más fuerte.
-                 ¡Ciro, Ciro! ¿Me estás escuchando? – preguntaba casi a los gritos. El susto que me dio fue tal que casi me caigo de la silla. La sostuve mientras me levantaba.
-                 ¡No me importan tus estupideces! – grité – Déjenme en paz, ¿quieren? Tengo cosas más importantes que pensar que ponis.
Tiré la silla al suelo, haciendo un estruendo, y volví a mi cuarto. Por un momento odié a mi hermana, aunque ahogué esos pensamientos en la almohada y la oscuridad familiar de mi cuarto.
- Perdón Seth. – dije en voz baja, contra mi orgullo. Por lo menos estaba solo…




Todo aquel que piense que estoy loca... tiene toda la razón, jaja. Bueno, no se, ya esta parte voy a tardar un tiempo en subir (aun no la tengo terminada, recién voy por el 19 y estoy re colgada) pero espero que les guste, porfas, comenten! odio que no lo hagan jaja.
Gracias por leer!
CK

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