Reino Perdido 1

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Revolví todo, los cajones, entre las mantas, debajo de la cama y la mesa de luz. Me fije cuidadosamente en cada rincón. Era inútil, lo único que encontré fue un uniforme ensangrentado de… ¿un soldado? No sabía, lo cual me ponía aún más furiosa. Quería saberlo todo de la historia del mundo anterior. Era tan apasionante… y yo no era nada más que una nena aficionada con un cuento de hadas.
La gente era tan idiota, y odiaba decir eso en aquellos entonces, porque me parecía a mi hermano diciéndolo, pero como el tiempo pasaba, y yo maduraba y abría mis ojos me daba cuenta de que tenía razón, aunque siendo tan solo una chiquita desconcertada, no me gustaba la idea. Se que soy la chica inocente, la “luz” de los ojos de los adultos, que no me ven como un futuro, sino como un desagüe, un lugar donde dejaban sus penas, y al escuchar las estúpidas quejas que los adultos hacían frente a mi, como si yo no entendiera de lo que hablaban, yo me daba cada vez más cuenta de lo que era la vida en realidad, y para mi horror, era parecida a lo que mi hermano decía; aunque claro, ¿quién escucharía a Ciro en cuando yo era tan influenciable y todos lo odiaban?.
Ciro siempre fue la única persona que se daba cuenta de cómo era en realidad, y que no me torturaba como los mas grandes, que con sus cuentos o cosas que hacían para entretenerme solo lograban aburrirme aún mas, no se daban cuenta de que había crecido y que había madurado lo suficientemente rápido como para que las historias de princesas y brujas no fuesen algo que me llamaran la atención, aunque en sí yo fuese como una. Sin embargo pocas fueron las veces en las que realmente le daba algo de crédito a mi hermano mayor.
Cuando mi afición por el pasado empezó me di cuenta de que ya no era la misma, y no solo yo, también Ciro, aunque no podía decir lo mismo de mis padres o los demás. Me volví una gran detective, historiadora, y, según Ciro un día que le agarró un arrebato de ternura después de mi primera pelea con nuestros padres, una persona increíblemente madura para mi edad. Creo que desde ese día, en el cual Ciro me demostró algo de afecto, fue cuando nos hicimos tan cercanos, porque aunque ni yo me lo quería creer, antes era más cercana a Seth. Pero él era más como una chica, o mejor dicho… era extremadamente maternal. Yo estaba acostumbrada a los chicos como mi hermano, que ya rozaban lo bestia con el trato, pero Seth siempre parecía cuidadoso… talvez por eso se había hartado de él. Ciro siempre le parecía interesante, porque con todo y su bestialidad, siempre la sorprendía con algo inteligente para ayudarla con su investigación hacia el pasado.
Aunque había dos problemas con Ciro: primero, era demasiado… él, no sabría explicarlo. Nunca demostraba lo que sentía en realidad, siempre parecía que odiaba a todos, que hacía todo por simple egoísmo, cuando en realidad, por ejemplo, me ayudaba porque me quería, no por su propia conveniencia. Segundo, no se daba cuenta que en cierto punto esta afición por la historia era una manera de demostrar que quería ser parte en todo lo que estaba pasando, y para prepararme por si tenía que formar parte del pasado. Sabía que viajar a esas épocas era imposible, porque nunca me dejarían, pero era algo en lo que pensaba seguido… pero no me preocupaba, todos tenemos sueños imposibles, solo que yo todavía creía que podría pasar… y si, madura o no, seguía teniendo ocho años… y mas de medio exclamó una voz infantil y testaruda en mi mente.
Por eso quería tanto a Caramelle, ella parecía tener lo que Ciro no tenía para ofrecerme, además de que era buena y esas cosas. Ella me podía ayudar mucho con su vida. Eso por no mencionar el hecho de que parecía quererme como si tuviéramos el mismo lazo que con Ciro y que no tenía ese defecto tan molesto de Ciro, que quería parecer tan egoísta. Otra razón por la cual la quería era que en cierto punto parecía estar cambiando a Ciro para bien. No sabría explicarlo, pero Ciro parecía distinto, su mirada ya no era tan dura, y juraría que parecía más alegre y menos sínico. Me encantaba también su mirada, era tan extraña como la de Ciro, pero mas dulce y parecía decir más, mucho más. Como si en esa mirada, en esa mente, hubiese algo que infundiese respeto y cariño. Aunque no sabría decirlo con palabras, talvez Ciro podría, pero yo no sabía.
Cuando descubrí que no habría nada que me dijera cuando volverían los chicos en el cuarto de Caramelle, decidí abruptamente ir a la de Seth. Era raro el cuarto del chico, debía ser porque estaba tan acostumbrada al desorden de Ciro que ver el cuarto de un chico tan ordenado me resultaba perturbadoramente violento para mi vista. El prototipo de chico que es Ciro no es el único que hay… me dije a mi misma a mis adentros, también están los afeminados…
Busqué por todas partes, pero había tantas cosas que me desesperaba. En el cuarto de Caramelle me sentía impotente por la falta de cosas que me dieran algo de información, en el cuarto de Seth me sentía igual por el exceso de cosas que dificultaban todo. ¿Cómo hacía para vivir? ¿Cómo hacía para… mantenerlo ordenado?
Revolví todo, dejándolo un desastre. Que se las arreglara, por alguna razón sentía bronca hacia él, y supuse que sería la influencia de Ciro. Por más que buscara solo veía cosas inútiles. La diferencia entre Ciro y Seth, o incluso con Caramelle, eran tantas que me faltaban las ganas para buscarlas.
Entonces encontré algo que me llamó la atención: un montón de joyas, rubíes parecían, eran de un rojo sangre, potente, todas incrustadas en una especie de escultura de… ¿un caballo? no entendía, en esos momentos, pero pronto se aclaro todo ¡lo sabía! Gritó una voz en mi mente. No pude evitar el largar una carcajada, pero una oleada de recuerdos me atacó.
Aunque no era muy fuerte esa oleada, ya que era una nube de imágenes mezclado con palabras que no guardaban ningún sentido unas con otras. Un par de frases significativas cruzaron su mente: ¡Dios salve a la reina Caramelle! O sino ¿Cómo puede ser que no tengas poderes? Y la más dolorosa era: ya te lo devolveré…
No las entendía, eran frases que, a excepción de la que hacía referencia a sus poderes, nunca había escuchado antes y no tenían mucho que ver con su vida. Las imágenes tampoco tenían mucho sentido. Caramelle sentada en frente a una multitud, con una tiara cuyas joyas eran muy parecidas a la de la espada que Ciro siempre mantenía cerca y de ese collar tan… feo. La imagen de sus padres preguntándole lo de sus poderes era algo doloroso aunque desgraciadamente real, porque más de una vez me habían dicho la sorpresa que sentían porque no tenía algún poder. Después, lo de “ya te lo devolveré…” parecía ser de hace años, pero no lograba entenderlo…
Las imágenes se agolpaban como una bruma, aunque leve, en mi cabeza. No lograba distinguirlas, aunque la idea de lo que pasaba se iba formando, y yo me iba desesperando.
Ahora entendía porque Ciro odiaba tanto a Seth, pero nunca podría estar segura de si era la misma razón por la cual yo lo odiaba en ese momento, aunque no sabía si era Seth o Roy, me costaba diferenciarlos, se parecían más en mi cabeza de lo que se parecían antes en la vida real. Me lo habían robado, me habían robado lo que hubiera sido mi orgullo. Por su culpa mi orgullo se había despedazado, por no poder ser importante… por su culpa siempre sería la inútil, y ahora no sabía como hacer para recuperar lo perdido y recobrar el respeto que hubiese tenido de no ser por él…
La desesperación me invadió, era chica y no sabía como reaccionar, así que me limité a sentarme en la mesa de mi comedor y llorar, suplicando que Ciro y Caramelle volvieran, sin importar que se hubiesen ido ayer. Ellos se iban, dejándome sola, justo cuando me reencontraba con mí poder… y no sabía como recuperarlo.
Vuelvan, por favor, vuelvan… supliqué antes de percibir algo en el cuarto de Ciro.


Se que lo van a odiar, tengan paciencia, por favor. Esto es porque varias personas me pidieron que pusiera la segunda parte de estas historias, y para aquellos que no se dieron cuenta, este capitulo, el primero de la segunda parte, esta contado por Yuki. Pienso corregir estas partes, son muy vagas y encima no me gustan ciertas cosas, pero siguen dando risa y dan una idea de como siguen las cosas.
Gracias por leer! Y, por el angel, COMENTEN! jaja
CK

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