Ciro se había vuelto loco, no cabía duda. Irse así,
haciendo toda una escena, cuando su hermana nos estaba contando algo clave para
la misión que tenía. Era ridículo, aunque no lo podía culpar, debía estar en
estado de shock, después de haber matado a Seth inconcientemente y ser poseído
por Roy… supongo que era eso. Aunque me concentré en lo que me dijo Yuki.
Para hacer todos esos rodeos que me contó entre
tartamudeos de la excitación y el miedo en un resumen coherente que pudiera
entender, alguien le había robado los poderes. Aparentemente, esas gemas en el
collar ese horrible que me había mostrado, guardaban el poder que ella tanto
había añorado y olvidado aparentemente. Roy, cuyo simple nombre me causaba
repulsión, había hecho lo necesario para que su hermano pudiese tener el poder
de ella, el de viajar en el tiempo. Aunque había otras cosas que no me
cerraban, como esos recuerdos en los que yo aparecía en un trono, que me
resultaban fuera de lugar. Yuki mencionó que había creído por un segundo que yo
usurparía el trono de sus padres, aunque desechó la idea al ver mi cara de
sorpresa, sin sospechar que era porque recién ahora me enteraba de la
importancia de los padres. Eso explica
porque me llevo tan mal con ellos dijo una voz en mi cabeza, haciendome recordar
revueltas mias en el colegio de mi otra vida, odiaba la autoridad, o por lo
menos, odiaba que intentaran ejercer su autoridad sobre mí. Había muchas
razones posibles, talvez por miedo o por una sensación de superioridad de mi
parte, pero en ese momento tenía cosas mas importantes en las cuales
concentrarme.
-
¿Qué le pasa? –
preguntó ella, después de escuchar el portazo en el cuarto de Ciro
-
Esta sensible. – bromeé
para que no se preocupe.
-
Ah, pense que eso era
cosa solo de mujeres. – comentó con inocencia.
Le
guiñé un ojo.
-
Entonces a nosotras nos
pueden declarar hombres, si nos comparamos. – ella rió. Era muy fácil sacarle
la cabeza de los problemas.
-
Te vuelvo a preguntar…
¿te gusta mi hermano? – consultó, sorprendiendome.
¿De
que serviría mentirle de nuevo?
-
Si. – contesté con
decisión, aunque me confundí al ver la cara de alegría de Yuki.
-
¡Somos hermanas! –
exclamó abrazandome.
-
¿Qué? Calma, Yuki,
calma… - dije entre risas nerviosas abrazandola apenas y alejandola. ¿Cómo
podría estar tan feliz de que fuera tan idiota de haberme enamorado de su
hermano?
-
Ok. – respondió con
obediencia.
-
Voy a ver como está
Ciro, a ver si no me lo encuentro llorando. – anuncié en broma, aunque algo en
mí tenía miedo de verlo así, porque lo veía como algo probable. La chica asintió
enérgicamente.
-
Me voy a dormir.
Entonces,
cada una se fue por su lado. Al llegar al cuarto, como no podía abrir la
puerta, golpeé.
-
No molesten. – exclamó
Ciro, cuya voz estaba amortiguada por la distancia y la puerta. Me reí
silenciosamente y volví a tocar - ¡Basta! – toqué con más insistencia, hasta
que la puerta se abrió bruscamente - ¡¿Qué querés?! – sus gritos eran
exagerados, pero me divertían aún más así, por lo cual no pude ocultar una
sonrisa, la cual se ensanchó al ver como la cara de Ciro pasaba a mostrar odio
a sorpresa y vergüenza.
-
Molestarte, ¿Qué mas
voy a querer?
Entré
con tranquilidad a su cuarto, aunque era solo una máscara. Quería molestarlo,
seriamente, como una venganza por la escena de hacía unos minutos. Me recosté
en su cama, con los brazos detrás de mi cabeza y lo miré, como si fuese un
espectáculo. Iba a jugar con la misma carta de arrogancia con la que él jugaba
conmigo. Al ver mi éxito en su rostro sonreí aún más.
-
¿Se puede saber que te
hizo comportarte como una mujer en su periodo? – pregunté sin tacto alguno.
-
¿Qué? – preguntó sin
entender.
-
¿Qué te pasó? –
reformulé, de manera que me entendiera, sin paciencia alguno.
-
¡Es que me tiene harto,
con esas idioteces de chicas de cinco años! – sabía que mentía, había algo ahí.
Abandone
mi papel de chica arrogante para enderezarme y mirarlo con seriedad. Me
preocupaba en cierto punto… bueno, me preocupaba y punto.
Él
parecía captar lo que le quería decir con mi expresión, aunque en realidad
intentaba ver de que manera hacer que me lo diga. Se dobló por sí mismo, como
si algo le carcomiese por dentro. Su mirada de dolor y horror hizo que me
sorprendiera, aunque logré ocultarlo.
-
Estoy… me siento
culpable. – explicó casi en susurros, se avergonzaba de sentir eso – Yo… mate a
Seth.
Entonces
me dí cuenta que tenía razón, aunque técnicamente no hubiese sido él quien lo
matara, sino Roy. Lo peor del caso era que yo no servía para esas cosas, el
consolar a alguien… era una inútil, solo en eso, y me costaba admitirlo, pero
era la verdad.
-
Ah… - dejé salir un
sonido, para que supiera que lo entendía. Negó con la cabeza, cosa que hacía
mucho desde que llegamos a su cuarto, y se sentó en la otra punta. Me puse
cerca de él, sin saber que hacer. Tenía suerte de saber que él nunca se
hecharía a llorar… o eso esperaba.
Me
miró con una expresión adolorida, aunque parecía a esos soldados, que se les
moría el amigo en la guerra pero sin embargo seguían la lucha. Ciro era un
gladiador, siempre lucharía. Le sonreí y lo abracé, suplicando que esa muestra
de comprensión y cariño fuera suficiente para que se sintiera mejor.
Cuando
me volví para verlo supe que había hecho bien. Las idioteces que pude haber
dicho en caso de que hubiera elegido por hacer otra cosa hubieran podido hacer
que se sintiera peor o se enojara conmigo. Entonces decidí cambiar de tema.
-
No escuchaste nada de
lo que dijo Yuki, si no me equivoco… - dije como si estuviera tachando una cosa
en una lista de quehaceres – así que, va a ser mejor que te explique.
-
Pero no me importa…
-
Debería.
Entonces
le conté todo, bien dicho y resumido, lo que me había dicho Yuki. No podía
decir que no le importaba ahora que sabía. Para cuando terminé parecía haber
vuelto a la normalidad, aunque un poco más enojado de lo que hubiese sido
normal.
-
Entonces… ¿Seth le robó
los poderes a mi hermana? – preguntó, como si se estuviera arrepintiendo de
haber sentido culpa hacía unos instantes.
-
No lo creo, para mi que
nunca supo que no eran en realidad sus poderes, creo que Roy los tomó y se los
dio a su hermano como un “inocente” regalo.
-
Pero Roy odiaba a Seth.
-
¿Y? No es necesario que
se odien siempre. ¿Qué tal si hubiese sido todo un plan hecho por él? O talvez
no se llevaban tan mal en realidad, por lo menos no cunado eran mas chicos.
-
Supongo…
Entonces
me levanté. Estaba cansada y la verdad es que quería yo tambien un tiempo a
solas para pensar un poco, cosa que entre que apareció Yuki con su historia y
la culpa de Ciro no pude hacer bien. Me fui a la puerta, con los ojos de Ciro
siguiendome sorprendidos.
-
¿A dónde vas? – preguntó.
-
A mi cuarto, tengo
sueño. – contesté.
Él
sonrió maliciosamente.
-
¿No te querés quedar
acá? – ofreció.
-
No.
Y
me fui del cuarto. No era en realidad porque no me quisiera quedar con Ciro,
sino que, como le había dicho antes, quería molestarlo.

1 comentarios:
jajajaja me encanto el final: "queria molestarlo" XD
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