Reino Perdido 3

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Ciro se había vuelto loco, no cabía duda. Irse así, haciendo toda una escena, cuando su hermana nos estaba contando algo clave para la misión que tenía. Era ridículo, aunque no lo podía culpar, debía estar en estado de shock, después de haber matado a Seth inconcientemente y ser poseído por Roy… supongo que era eso. Aunque me concentré en lo que me dijo Yuki.
Para hacer todos esos rodeos que me contó entre tartamudeos de la excitación y el miedo en un resumen coherente que pudiera entender, alguien le había robado los poderes. Aparentemente, esas gemas en el collar ese horrible que me había mostrado, guardaban el poder que ella tanto había añorado y olvidado aparentemente. Roy, cuyo simple nombre me causaba repulsión, había hecho lo necesario para que su hermano pudiese tener el poder de ella, el de viajar en el tiempo. Aunque había otras cosas que no me cerraban, como esos recuerdos en los que yo aparecía en un trono, que me resultaban fuera de lugar. Yuki mencionó que había creído por un segundo que yo usurparía el trono de sus padres, aunque desechó la idea al ver mi cara de sorpresa, sin sospechar que era porque recién ahora me enteraba de la importancia de los padres. Eso explica porque me llevo tan mal con ellos dijo una voz en mi cabeza, haciendome recordar revueltas mias en el colegio de mi otra vida, odiaba la autoridad, o por lo menos, odiaba que intentaran ejercer su autoridad sobre mí. Había muchas razones posibles, talvez por miedo o por una sensación de superioridad de mi parte, pero en ese momento tenía cosas mas importantes en las cuales concentrarme.
-         ¿Qué le pasa? – preguntó ella, después de escuchar el portazo en el cuarto de Ciro
-         Esta sensible. – bromeé para que no se preocupe.
-         Ah, pense que eso era cosa solo de mujeres. – comentó con inocencia.
Le guiñé un ojo.
-         Entonces a nosotras nos pueden declarar hombres, si nos comparamos. – ella rió. Era muy fácil sacarle la cabeza de los problemas.
-         Te vuelvo a preguntar… ¿te gusta mi hermano? – consultó, sorprendiendome.
¿De que serviría mentirle de nuevo?
-         Si. – contesté con decisión, aunque me confundí al ver la cara de alegría de Yuki.
-         ¡Somos hermanas! – exclamó abrazandome.
-         ¿Qué? Calma, Yuki, calma… - dije entre risas nerviosas abrazandola apenas y alejandola. ¿Cómo podría estar tan feliz de que fuera tan idiota de haberme enamorado de su hermano?
-         Ok. – respondió con obediencia.
-         Voy a ver como está Ciro, a ver si no me lo encuentro llorando. – anuncié en broma, aunque algo en mí tenía miedo de verlo así, porque lo veía como algo probable. La chica asintió enérgicamente.
-         Me voy a dormir.
Entonces, cada una se fue por su lado. Al llegar al cuarto, como no podía abrir la puerta, golpeé.
-         No molesten. – exclamó Ciro, cuya voz estaba amortiguada por la distancia y la puerta. Me reí silenciosamente y volví a tocar - ¡Basta! – toqué con más insistencia, hasta que la puerta se abrió bruscamente - ¡¿Qué querés?! – sus gritos eran exagerados, pero me divertían aún más así, por lo cual no pude ocultar una sonrisa, la cual se ensanchó al ver como la cara de Ciro pasaba a mostrar odio a sorpresa y vergüenza.
-         Molestarte, ¿Qué mas voy a querer?
Entré con tranquilidad a su cuarto, aunque era solo una máscara. Quería molestarlo, seriamente, como una venganza por la escena de hacía unos minutos. Me recosté en su cama, con los brazos detrás de mi cabeza y lo miré, como si fuese un espectáculo. Iba a jugar con la misma carta de arrogancia con la que él jugaba conmigo. Al ver mi éxito en su rostro sonreí aún más.
-         ¿Se puede saber que te hizo comportarte como una mujer en su periodo? – pregunté sin tacto alguno.
-         ¿Qué? – preguntó sin entender.
-         ¿Qué te pasó? – reformulé, de manera que me entendiera, sin paciencia alguno.
-         ¡Es que me tiene harto, con esas idioteces de chicas de cinco años! – sabía que mentía, había algo ahí.
Abandone mi papel de chica arrogante para enderezarme y mirarlo con seriedad. Me preocupaba en cierto punto… bueno, me preocupaba y punto.
Él parecía captar lo que le quería decir con mi expresión, aunque en realidad intentaba ver de que manera hacer que me lo diga. Se dobló por sí mismo, como si algo le carcomiese por dentro. Su mirada de dolor y horror hizo que me sorprendiera, aunque logré ocultarlo.
-         Estoy… me siento culpable. – explicó casi en susurros, se avergonzaba de sentir eso – Yo… mate a Seth.
Entonces me dí cuenta que tenía razón, aunque técnicamente no hubiese sido él quien lo matara, sino Roy. Lo peor del caso era que yo no servía para esas cosas, el consolar a alguien… era una inútil, solo en eso, y me costaba admitirlo, pero era la verdad.
-         Ah… - dejé salir un sonido, para que supiera que lo entendía. Negó con la cabeza, cosa que hacía mucho desde que llegamos a su cuarto, y se sentó en la otra punta. Me puse cerca de él, sin saber que hacer. Tenía suerte de saber que él nunca se hecharía a llorar… o eso esperaba.
Me miró con una expresión adolorida, aunque parecía a esos soldados, que se les moría el amigo en la guerra pero sin embargo seguían la lucha. Ciro era un gladiador, siempre lucharía. Le sonreí y lo abracé, suplicando que esa muestra de comprensión y cariño fuera suficiente para que se sintiera mejor.
Cuando me volví para verlo supe que había hecho bien. Las idioteces que pude haber dicho en caso de que hubiera elegido por hacer otra cosa hubieran podido hacer que se sintiera peor o se enojara conmigo. Entonces decidí cambiar de tema.
-         No escuchaste nada de lo que dijo Yuki, si no me equivoco… - dije como si estuviera tachando una cosa en una lista de quehaceres – así que, va a ser mejor que te explique.
-         Pero no me importa…
-         Debería.
Entonces le conté todo, bien dicho y resumido, lo que me había dicho Yuki. No podía decir que no le importaba ahora que sabía. Para cuando terminé parecía haber vuelto a la normalidad, aunque un poco más enojado de lo que hubiese sido normal.
-         Entonces… ¿Seth le robó los poderes a mi hermana? – preguntó, como si se estuviera arrepintiendo de haber sentido culpa hacía unos instantes.
-         No lo creo, para mi que nunca supo que no eran en realidad sus poderes, creo que Roy los tomó y se los dio a su hermano como un “inocente” regalo.
-         Pero Roy odiaba a Seth.
-         ¿Y? No es necesario que se odien siempre. ¿Qué tal si hubiese sido todo un plan hecho por él? O talvez no se llevaban tan mal en realidad, por lo menos no cunado eran mas chicos.
-         Supongo…
Entonces me levanté. Estaba cansada y la verdad es que quería yo tambien un tiempo a solas para pensar un poco, cosa que entre que apareció Yuki con su historia y la culpa de Ciro no pude hacer bien. Me fui a la puerta, con los ojos de Ciro siguiendome sorprendidos.
-         ¿A dónde vas? – preguntó.
-         A mi cuarto, tengo sueño. – contesté.
Él sonrió maliciosamente.
-         ¿No te querés quedar acá? – ofreció.
-         No.
Y me fui del cuarto. No era en realidad porque no me quisiera quedar con Ciro, sino que, como le había dicho antes, quería molestarlo.

1 comentarios:

Sofaa dijo...

jajajaja me encanto el final: "queria molestarlo" XD