Mundo Real 11 - Ciro

|


No… algo no me cerraba de esto. No la quería dejar ir sola, no porque fuese indefensa o me necesitara, sino porque… creo que la había empezado a necesitar yo mismo…
Sentía mucha bronca, Caramelle no conocía a nada ni nadie de este mundo, no podá ser que la sacaran de al lado nuestro, con quienes guardaba cierta confianza. Pero no podía evitar el preguntarme si realmente nos tenía algo de confianza a Yukari y a mi. No nos conocíamos lo suficiente como para tener confianza, pero yo no quería, no podía mejor dicho, dejarla ir a donde la llevaban… sabía muy bien lo que pasaría…
Porque me hace pensar tanto una chica que en algún momento dejará de ser mi amiga como todos lo hacen? Siempre me dejan, prefieren estar con otra gente. Igualmente, esto no me afecta, me da más tiempo para estar solo
Cuando intenté ir tras ella los idiotas de mis padres me detuvieron. ¿Acaso no notaban el error? No, claro que no… Aunque me dejaron con mas dudas que las que tenía ya hasta el momento. En cierto punto tenían razón, a mi nunca me importaron los temas de las profecías y esa cursilada de las almas y la salvacion. Simplemente desde que había aceptado que la persona importante ahí era Seth me había resignado. Era una persona muy cerrada, lo sabía mas uqe bien, pero estaba bien asi… ¿entonces por qué necesitaba tanto ir con ella?
De mal humor salí del palacio de las profecías, que antes solía ser una catedral bastante importante, hasta que llegó la catástrofe que congeló a Seth.
No entendía porque todo el mundo adoraba tanto a ese idiota de mi primo. ¡Era un imbécil en todo sentido! Yo, siendo dos o tres años más chico, era más fuerte e inteligente. “Pero sos irresponsable y maleducado, no como Seth, quien siempre será un caballero trabajador” recordé las palabras que una vez me dijo mi padre cuando se dio cuenta de mi rencor, que según él aumenta cada día, yo no entiendo como puede creer que tenga algún tipo de sentimiento hacia Seth, para mi es otra pared sin importancia que solo me obstruye el camino cada vez que intento hacer algo. Siempre odié a Seth, un meloso sin cerebro que se creía el centro del universo por haber sido uno de los elegidos, y estaba mas que seguro que él no era el elegido, era uno de los congelados, sí, pero no tenía nada que pudiera decir que era el elegido. Como mucho ese poder suyo de viajar en el tiempo, el cual por alguna razón jamás usó. Para sumarlo, se cree que s cabello es la perfección y tiene un peine en su bolsillo, me molesta tanto porque siempre se lo está acomodando, ¡como si a alguien le interezara!  Pero si pensaba en Caramelle, notaba que todo en ella era del elegido… o eso creía, tenía fuerza física y mental, cierta inteligencia que no lograba descifrar y cierta habilidad… estaba cien por ciento seguro de que ella había causado el incendio en lo de Yuki y el terremoto en la casa. Tenía un poder, ella estaba vinculada a estas catástrofes.
Una vez en la calle, respiré hondo con mucha bronca. ¿Qué tenía él mejor que yo? ¿Ella le preferiría a él antes que a mi?
No, olvidate de la última, olvidate de todo. Eran estos momentos en los que me gustaría olvidar todo como Caramelle. ¿Por qué me importa siquiera? Como si yo fuese a importarle a ella..
-    ¡Ciro! ¡Esperame! – me llamó Yukari siguiendome desde atrás con los ojos bien brillantes.
-    ¿Qué querés? – pregunté con un pésimo humor.
-    ¿Qué pasa? ¿Adonde llevan a Caramelle? – preguntó con ingenuidad.
-    ¿Qué te importa? – le pregunté casi a los gritos - ¿Acaso es tu hermana o algo así? ¡La acabas de conocer! No finjas preocupación.
-    Pero… Ciro… ¡Solo quería…! – intentó inútilmente defenderse, ambos sabíamos mas que bien que yo ganaría, como siempre.
-    ¿Qué? ¿Molestarme? Anda a torturar a otros con tus estupideces.
Al decir esto, le di la espalda a Yukari, quien quedó llorando, y seguí caminando.
¿A dónde iría? No lo sabía. Tenía demasiada bronca. No quería pensar en nada ni en nadie, no quería hablar ni pensar en otros… pero no podía evitar recordar la noche anterior en la casa verde. ¿Acaso estuve a tan poco de besarla? No lo podía creer. Eso hubiese sido… un gran error, creía.
Me ponía de mal humor esos ojos suyos azules… ¿o verdes? Cambiaban constantemente. Su mirada atravezaba paredes… no, no podía ser que no parara de pensar en ella, era culpa de Seth, obviamente. Si hubiera sido otra persona a la cual le tuviera más confianza no estaría así de alterado.
Entonces, por alguna razón, recordé a Yukari. ¿Habría sido muy duro con ella? ¿Por qué me había enojado? Por un momento pensé que sería algo así como que reflejaba lo que yo mismo sentía a travez de ella, y la retaba por eso, pero no era así. Siempre me desquito en Yuki, ¿como se debe sentir ella?
Una punzada de culpa me atravesó al recordar lo que Caramelle me había contado de su hermano. Había muerto, en sus propios brazos… y yo me peleaba por ninguna razón con mi hermana, que era lo único que tenía.
No podía dejar esto así…
¿Qué tal si pasaba algo? ¿Y si no me perdonara? No porque hubiese sido una pelea muy importante, Yukari era medio llorona y estaba acostumbrada a mis malos humores, pero no era la primera vez que la trataba mal, por no mencionar las veces que la manipulé, muchas por simple aburrimiento…
Corrí de vuelta al palacio, necesitaba hablar con ella, disculparme… por más que me costara. Me iba a costar, de eso estaba seguro. No acostumbro a pedir disculpas, ni aunque de verdad lo sienta. No soy muy expresivo, y debe ser por eso que estoy siempre solo.  Talves, solo talvez, lo que le paso a Caramelle fuese una advertencia de que la tratara mejor, pero mejor no decirlo.
Cuando llegué a la sala principal no había nadie. El miedo me torturaba, primero desaparecía Caramelle, ahora Yukari.
Se la debieron haber llevado los idiotas.
Salí para ver si los encontraba. Nada, solo calles desiertas.
Me senté contra la pared de una casa, y no estoy seguro de si me quede dormido o si simplemente el tiempo, del cual yo ya no confiaba, se había pasado volando ante mí. Me había dejado llevar por los recuerdos y pensamientos. Recordaba cuando Seth había sido elegido. Ya desde siempre había sido el favorito de todos, con su apariencia y modales envidiables. Yo, por el contrario, siempre fui algo así como el rebelde. La mayoría de su familia había muerto en el accidente, una inundación en su casa, la cual nadie entiende como ocurrió. Por eso mis padres lo trataban como un hijo, sentían lastima por él y Seth se aprovechó quitándome del medio y sacándome todo, menos a Yuki. Se había congelado y hacía no mucho despertado. Nunca quise saber nada de las profecías y esas cosas… era la bronca que me daba.
Seguía torturandome a mi mismo preguntandome que estaría pasando con Caramelle. Estaba seguro de que Seth intentaría hacer algo con ella, y no me gustaba la idea. Además… era más que posible que a ella tambien le interesara…
-    ¿Ciro? – preguntó de repente una vocesita conocida.
-    ¿Yukari? – dije, mirando para quien me llamaba.
-    ¿Estás bien? – consultó, parecía haberse olvidado de la pelea. Me paré, algo nervioso.
-    Si… - contesté - ¿Dónde estabas?
-    Fuimos con mama y papa a buscar las cosas que nos olvidamos en la casa verde. Eran cosas de Caramelle… no quería que se perdieran. – dijo mostrando un conejo azul.
-    Menos mal… - dije – Yukari… perdón, no tenía razón alguna por la cual gritarte así.
-    ¿Seguro que estas bien? ¿No tenes fiebre? – preguntó con preocupación tocando mi frente para ver si tenía temeperatura.
-    Si, estoy bien. ¿Estamos a mano?
-    Desde que la conociste… estás diferente, estás mejor. Nunca me habías pedido perdón...
Era muy inocente y algo tonta … aunque por un momento me ruborizé.
-    No digas idioteces.
Entonces la abracé. Pobre, supongo que, como yo solo la tenía a ella, ella solo me tenía a mí, aunque tambien se llevaba con nuestros padres.
-    Tambien traje las espada… - concluyó, sacando la espada de rubí.
-    Muy bien, Yuki. – dije finalmente con una sonrisa.
-    Vamonos, Yukari. – la llamó nuestro padre.
-    ¿Venis? – consultó.
-    No, me quedo a esperar a Caramelle. Vayan ustedes.
-    Como quieras…
Entonces se fue. No tenía ganas de hablar con los idiotas, ya me habían separado de Caramelle, si los veía terminaríamos en una pelea.
Regresé al palacio, pero opté por quedarme afuera. Adentro tendría la tentación de buscarla. Mejor quedarse ahí antes de tener mas problemas.
Con la espalda sobre la pared esperé. Pensaba todavía en la otra noche. ¿Qué era realmente lo que sentía por ella? No estaba seguro…
Entonces, con el rabillo del ojo, logré captar su figura, la cual daba zancadas a la salida, medio asustada y desesperada. Me di vuelta para verla bien, se veía agitada… Algo no había salido bien, y tenía que admitir que el hecho de que algo con Seth saliera mal me ponía de un estupendo humor.
-    Ciro… - dijo ella.
Entonces se tiro en mis brazos. Me sentía extremadamente avergonzado, pero la verdad es que nunca me había sentido tan contento en mi vida llena de aburrimiento y resentimiento.
Le devolví el abrazo con fuerza, mientras que veía a Seth salir con un aspecto estresado del palacio.
Esto se había vuelto en algo, honestamente, divertido.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

wagh, ciro *__*