Mundo Real 20

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Si… ahora la profecía eso tenía un poco mas de sentido. Ciro… aunque yo lo quisiera ahí, no debería estar. No me importaba considerarlo ni en esos momentos como un intruso, pero honestamente, ahora lo veía como uno. Sin embargo la hipótesis que había hecho me resultaba algo… poco probable ¿pero que es probable en este mundo? El morir, creo que es lo único. Aunque ni siquiera. La gente sabe todo pero a la vez no sabe nada, sin embargo, la vida humana es como un juego de teorías creencias y alianzas, algo parecido al trabajo de un detective. Tiene un caso, investiga y formula lo que para él es la respuesta, cuando pueden ser mas de una. En mi caso, con la patética información que tenía me inventé una especie de historia de terror, ficción y algo más que no sabría decir que era.
Ser interno…
Posible elegido…
Solo eramos tres posibles, y sabía que era yo. Sin embargo, olvidando la afirmación, eramos solo dos personas posibles: Seth y yo. Tenía que ser Seth, porque estaba segura de que a mi no me había atacado o asesinado ningun ser interno, dado a que si así fuera, me hubiera dado cuenta.
Seth… eso explicaría su cambio de actitud, o cambio de persona.
Después, otro termino a discutir era la del intruso, o en otras palabras, Ciro, el único de nosotros que no era parte de estas cosas. Una decepción… talvez el beso, pero no creía que Seth haya visto eso y menos aún me podría imaginar de él enamorado de mí, mas alla de la manera con la cual me trataba… El intruso debía ser él, “un posible acompañante y confidente”. Sin importar las objeciones que quisiera hacer del tema, Ciro fue la única compañía en esos momentos de viajes. Mi único “amigo” o persona con la cual podía hablar sin sentirme incómoda, sin contar lo nerviosa que me pusiera o las cosas que hayan pasado que me llavaban a sentir de un modo distinto a lo que se siente por un amigo.
A fin y a cabo: mi hipótesis era tan imposible para mi sentido común como lo era mi vida, lo que me hacía sentir más segura de ella.
Ahora solo queda investigar… me dije a mi misma mientras que pasaba por el portal de Seth, no mucho mas tarde. Por cierto… Seth me sonrío de una manera extraña al pasar…
-                      ¡Caramelle! – escuché la voz de una nena llamarme.
-                      ¡Yuki! – llamé de vuelta.
Me abrazó, era muy tierna.
-                      ¿Me extrañaste? – preguntó, y me di cuenta que en el viaje no había recordado mucho a Yuki, me sentí algo culpable.
-                      Si… - mentí, mientras Seth atravesaba último el portal y Ciro la saludaba a su hermana.
Se notaba que no eran muy cariñosos ahí, nadie parecía querer estar… menos aún Ciro, a quien veía mas apartado que lo normal. ¿Se llevaría mal con los padres? Eso era obvio, después del a discusión para ir conmigo y Seth…
Pero no tenía que perder tiempo, era hora de empezar con la investigación.
-                      Caramelle, ¿Por qué no vas a tu cuarto? Deben estar muy cansados. – propuso la madre de Ciro, arruinandome por completo mis planes, aunque debía admitir que tenía sueño… si… podría suspender la investigación unas horas…
No, ¡tenía que ser perseverante e insistente si quería averiguar algo! ¿y desde cuando sos así?Preguntó una voz adentro mio.
En serio, me iba a costar mucho esto.
Sin embargo termine aceptando en ese duelo y terminé recostada en la que, en esos momentos supuse, sería mi cama, con esa pregunta estúpida. Como el tiempo pasaba mis ojos pesaban mas y no estaba segura de si estaba dormida, despierta o en un estado de zombie.
Sin embargo, cuando una figura negra abrió la puerta del cuarto, y la cerró con cuidado en las penumbras, me asusté y mi mente volvió a su estado normal, aunque el proceso fue algo lento para lo que me esperaba, si les dice algo, al principio pensé que era un Ninja.
Sin embargo, me di cuenta de que me había confundido de luchador, no era un Ninja, era un gladiador, y no cualquiera, era mi gladiador. Ciro acababa de entrar a mi cuarto, con su camisa negra (que no sabía si tenía miles o si era siempre la misma, esperemos que sean varias) abierta, aunque apenas se podía ver algo por una extraña luz que salía de una de las ventanas, que era tan ténue como mi interés en ella. Además, esos hermanos tenían un serio problema con sus miradas, Yuki brillaba y él hipnotizaba. Sus ojos verdes se notaban incluso en la completa penumbra. Me mordí el labio para no decir un comentario estúpido, como hacía siempre. Tenía que dominar mis impulsos, usarlos solo cuando me servían.
Lo miré muy por arriba y me senté en la cama, pero me puse de una manera con la cual no creyera que me arreglaba para dejarle un lugar.
Se sentó.
-                      Esto es raro, ¿no? – preguntó mirando al suelo.
-                      ¿Qué? – pregunté, pero no por ignorancia, solo por molestar.
Largó una amarga carcajada, ¿si le decía que era un aburrido o un amargo se enojaría? Mejor no intentar.
-          Sos torpe a veces, no entiendo como logras para arreglartelas. – comentó.
-          No necesito arreglarmelas, porque no soy tan torpe como crees. – le conté tirandome sobre la cama para parecer despreocupada mientras mi estómago se retorcía de los nervios – Lo hago para ver como actúas.
-          Por lo que vos decis, no tenes nada que ver con quien pareces ser.
-          Exacto…
Entonces se acercó y me tomó del mentón, me acercó a él, de una manera peligrosa en mi opinión ya que estaba tan cerca que si no fuese porque me alejaba un poco nos estaríamos por besar.
-          Entonces, ¿Por qué no la haces mas simple y me decis quien sos? – preguntó. Su aliento fresco me mareaba, pero mis sentimientos de confución y mi mente finalmente se separaron por un segundo y logré alejarme de su mirada.
-          No intentes manipularme.
Me miró sorprendido.
-          Siempre vale la pena intentar. Además, ya se que sos un caso perdido. Quien logre convencerte de algo, manipularte, o como lo quieras llamar, avisame, que lo felicito.
-          ¿Por?
-          Porque sos la persona mas terca y molesta que conocí en mi vida.
-          Gracias… pero si tan molesta te parezco, no vengas a mi cuarto mientras duermo.
Se calló, y me miró como si fuese un reto. Me parece que no se daba cuenta de lo seria que era, realmente, si no me quería o le resultaba insoportable, que no viniera a mi cuarto, que no me sedujera, que no me manipulara… que se alejara antes de que sintiera algo que no debía. ¿Por qué tenía ese problema con las ilusiones?
-          Es cierto, - dijo finalmente, y yo agradecí que cortara ese silencio para darme una respuesta concreta, aunque algo en mi no quería saberla – sos muy molesta. Sin embargo… no podría estar alejado. – lo miré incrédula, estaba siendo demasiado meloso – Sino… - agregó sin percatarse - ¿Cómo me divertiría?
-          ¿Qué soy? ¿Un bufón que va a sacarte de tu aburrimiento?
-          Sos mejor que eso.
Entonces me miró, pero no dio indicios de querer besarme… o por lo menos no lo intentó. Entonces me acorde: la investigación.
-          Ciro, ¿te puedo hacer una pregunta?
-          Eeh… si… - respondió algo asustado de lo que le podría preguntar.
-          Tranquilo, no te voy a preguntar si te gusto o no, prefiero averiguarlo por mi misma, - dije como si fuera algo al pasar, sin embargo el me miró con una cara de sorpresa que se notaba en cierto brillo en sus ojos – quiero saber sobre Seth.
-          ¿Es broma, no?
-          No, necesito saber, no te pongas celoso. – informé, con algo de bestialidad.
-          ¿Necesitas?
-          Deja tu curiosidad de lado y respondeme.
-          Vos podrías ser un poco menos bruta en el trato, pero bueno. ¿Qué necesitas saber?
-          ¿Seth tenía hermanos? – pregunté sorprendiendome a mi misma. Lo había pensado muy rápido. Me acordé de Nacho, que había muerto cerca mio antes de congelarme. Tal vez… el hermano o hermana tambien había muerto y no se… había transferido su mente o alma a Seth…
-          Si. ¿Cómo supiste?
-          Adiviné.
-          Bueno… antes de que me muerdas o algo te cuento. Roy… era su hermano mayor. No te sorprendas del hecho de que lo odiaba. Siempre fueron… rivales, pero no estoy seguro, no lo conocía mucho. Le gustaba viajar, y aunque Seht lo quería, él siempre se mantenía lejos de su hermano, dado a que era considerado una mala influencia. Solo era un poco rebelde… a mi me caía bien dentro de todo.
-          Porque odiaba a Seth.
-          No, porque era gracioso, y tenía algunas buenas ideas, aunque me daba miedo algunas cosas de él, por eso nunca me junté con él.
-          ¿O no te dejaban?
-          Como te decía… - continuó evadiendo mi pregunta – Roy no era malo. Igual, lo único que te sabría contar es de cuando Seth se congeló, fue raro. Hubo una inundación en su casa y el sobrevivió porque, aparentemente, se congeló. Aunque… creo que no le dio mucha gracia a Roy eso, cuando lo encontraron estaba sobre Seth como… atacandolo, no sabría decirte…
-          Estaba celoso. – supuse.
-          ¿De qué?
-          De no ser él quien pudiera salvar algo… de no ser esa persona que sería reconocida sin dudas.
-          Tal vez… es posible, con como era Roy… ¿Cómo te das cuenta de estas cosas?
-          Psicología y sentido común, dos conocimientos de los cuales careces.
-          Gracias, siempre tan dulce en el trato.
-          De nada, sé que te gusta, o que te molesta, honestamente me da igual.
-          Lo sé… ¿algo mas?
Me reí y negué con la cabeza, después lo abracé de sorpresa y apoyé mi cabeza sobre su regazo…
Sabía que ser impulsiva en estos sentidos mas… cariñosos, era como jugar con fuego… pero bueno, hasta esos momentos, me había hecho una experta en el fuego. De todos modos, ¿Cuáles eran las chances de terminar enamorandome en estas situaciones…?
Ciro se quedó mirandome, sin embargo no podría saber que pasaría, ya que mis párpados pesaban más cada segundo y mi mente se nublaba. Simplemente me quedé dormida. 

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