Mundo Real 27 - ultimo capitulo

|


No quise gritar su nombre, intentar despertarlo o cualquier otra cosa que me hiciera creer que seguía vivo. Si había muerto no me servía de nada mentirme a mí misma, por más que quisiera. Ciro… que mal momento elegiste para morir pensé. Había admitido lo que sentía por él y se suicidaba, era deprimente, aunque peor era tener otra vez a alguien querido en mis brazos sin vida.
Sentía las gotas sobre mí. Hacía rato que llovía, pero recién ahora sentía los golpecitos imacientes sobre mi cabeza, hundido sobre el frío hombro de Ciro. Ni el viento ni la lluvia lograban llevarse consigo la opresión que sentía en la garganta.
No entendía porque, aunque fuese contra mi voluntad, no podía moverme de donde estaba. No podía soltarlo, lo tenía aferrado contra mi, escondiendo mis ojos al borde de las lágrimas en su cuello, que aunque estuviese frío, seguía oliendo como él.
No… esto era demasiado, no podía caer tan bajo.
Lo amaba, pero el no querría que me quedara ahí de brazos cruzados, siendo quien era.
Aparté mi rostro de su escondite y le miré. Se veía en paz.
Una ola de angustia me recorrió. No lo podía contener más, lo abracé más fuerte aún, y una única lágrima se escapo de mientras, golpeandolo directamente en la mejilla…
De repente, me devolvió el abrazo, y con un grito ahogado, me separé de él. Me estaba mirando con su fuerte mirada, aunque la batalla reciente se denotaba en sus ojeras. Me miraba con una expresión rara, era de alivio, según me lo imaginé.
-          No puedo creer que pensaras que estoy muerto. – bromeó – Con como soy…
Pero no lo deje seguir, me abalancé para abrazarlo. Ya había quebrado, no podía aguantar las lágrimas ni un segundo más, las dejé caer en silencio, solo dejando que una risa de alivio y alegria se escuchara y dejara ver lo que sentía.
En un momento me separó de él y me sacó los mechones enrulados de la cara.
-          ¿Por qué lloras? Ya paso todo…
-          Pero no soy tan fuerte, o tal vez solo soy estúpida…
-          Sos estúpida por decir eso.
Entonces me acordé de algo, no podía resistir la tentación de preguntar. Mi curiosidad era mas fuerte que cualquier cosa.
-          Cuando dijiste, antes de… desmayarte – dije eludiendo la malabra “muerte” – “yo tambien” te referías a…
Entonces sonrió, divertido y cansado, y me besó, dandome la respuesta a la pregunta que tanto me había hecho mientras que el viento los despeinaba y la lluvia lavaba nuestros pesares, dejando lugar a algo mejor.
Quedaba mucho aún pero… ya no me importaba.

0 comentarios: